¿Por qué 3 Nefi ha sido llamado la joya de la corona del Libro de Mormón?

Septiembre 21, 2017
Yo Soy la Luz del mundo, por James Fullmer
KnoWhy #210
Yo Soy la Luz del mundo, por James Fullmer
"[Y] no hay lengua que pueda hablar, ni hombre alguno que pueda escribir, ni corazón de hombre que pueda concebir tan grandes y maravillosas cosas como las que vimos y oímos a Jesús hablar"
3 Nefi 17:17

El conocimiento

A sus apóstoles en Jerusalén, Jesús explicó: "Bienaventurados los ojos que ven lo que vosotros veis, pues os digo que muchos profetas y reyes desearon ver lo que vosotros veis, y no lo vieron; y oír lo que oís, y no lo oyeron" (Lucas 10:23-24). Esta enseñanza subraya la gran bendición que fue para los apóstoles del Nuevo Testamento haber estado en la presencia física de Jesucristo. Ellos personalmente presenciaron los milagros del ministerio del Salvador y escucharon Sus sermones y enseñanzas de Su propia boca.1

Estar en la presencia inmediata del Salvador es una profunda bendición y un privilegio transformativo. Por lo tanto, el libro de 3 Nefi es un libro de escritura muy importante y significativo. En este volumen de texto sagrado, miles de testigos vieron a Jesucristo, escucharon sus enseñanzas e individualmente sintieron su cuerpo resucitado.2 Aquellos que experimentaron esta gran bendición registraron que "no hay lengua que pueda hablar, ni hombre alguno que pueda escribir, ni corazón de hombre que pueda concebir tan grandes y maravillosas cosas como las que vimos y oímos a Jesús hablar" (3 Nefi 17:17).

Andrew C. Skinner ha explicado: "En cierta manera, empieza donde Mateo, Marcos, Lucas y Juan terminaron y fortalece sus mensajes. Lo que es aún más significativo es que 3 Nefi enfatiza las doctrinas, principios y temas más importantes que se encuentran en los otros evangelios".3 Jesús declaró: "De cierto, de cierto os digo que esta es mi doctrina; y los que edifican sobre esto, edifican sobre mi roca, y las puertas del infierno no prevalecerán en contra de ellos" (3 Nefi 11:39).

Cristo y los Eruditos

Al reconocer que este texto sagrado ofrece un registro único e incomparable del ministerio de Jesús, muchos eruditos y estudiantes cuidadosos del Libro de Mormón han puesto especial atención a su narrativa, temas y enseñanzas. Víctor L. Ludlow ha observado cómo los convenios son temáticamente centrales en los discursos de Cristo en 3 Nefi.4 Gaye Strathearn y Jacob Moody han propuesto que la aplicación que Cristo da de Isaías tiene un significado especial para el mismo Libro de Mormón como una señal para el recogimiento de Israel.5 Robert L. Millet ha enfatizado la especial importancia de las oraciones de Cristo y cómo ellas demuestran la necesidad universal de "comunicarse con Dios—frecuente, regular, consistente, intensa y reverentemente".6

Charles Swift ha ofrecido una representación literaria de Jesús como el Señor divino, haciendo hincapié que este registro especial de Su ministerio nos permite "ver más de Jesús como el Dios glorificado y resucitado que es".7 Jerry L. Jaccard han propuesto que, como la música, 3 Nefi tiene una "tendencia intencional hacia la belleza, proporción y orden no solamente en la creación como un todo, sino también en el relato de las escrituras".8

Richard Lloyd Anderson ha sugerido que el Libro de Mormón "es un libro guía para nuestra época porque recolecta las doctrinas fundamentales y estas están unidas en la práctica central de participar de la santa cena", como se representa en 3 Nefi.9 John W. Welch concluyó que el sermón de Cristo en el templo de la tierra de Abundancia "restaura el convenio y el significado sagrado al Sermón del Monte”10 y que de muchas maneras 3 Nefi puede ser visto extentiendo a todas las personas las bendiciones previamente otorgadas solamente al sumo sacerdote en el Lugar Santísimo.11 Muchos estudios más esclarecedores han dado lugar a una abundancia de ideas notables.12

El porqué

Cristo en America

Como la joya de la corona del Libro de Mormón, los relatos en 3 Nefi son de mayor importancia y valor. El presidente Ezra Taft Benson enseñó que 3 Nefi "contiene algunos de los pasajes más conmovedores y poderosos de todas las Escrituras" y que "es un libro que se debe leer una y otra vez".13 Parte de su relevancia y valor inmediato para los lectores modernos es que "el registro de la historia nefita, poco antes de Su visita, revela muchos aspectos similares a nuestros días"14 y por lo tanto sirve como un precioso "patrón de preparación para la Segunda Venida".15

Las joyas, como los diamantes, son formadas y purificadas bajo presiones extraordinarias. Con respecto al enfoque editorial de Mormón en seleccionar y organizar la narrativa general en 3 Nefi, Grant Hardy ha señalado:

El argumento que está creando parece equiparar los signos entre los nefitas del nacimiento de Cristo con la señal de la salida a luz del Libro de Mormón. [En ambos casos] estas [señales] son advertencias preliminares, las cuales serán seguidas por un breve periodo de probación y luego las destrucciones que acompañarán a la muerte de Jesús tendrán su contrapartida en la devastación que tomará lugar en la Segunda Venida.16

Aunque son aterradores y tremendos, estos trastornos anuncian el amanecer de un día más claro, brillante y lustroso. Durante la escena final que llevó a la visita del Salvador en el templo en la tierra de Abundancia, "el pueblo se puso a aguardar con gran anhelo la señal que había dado el profeta Samuel el Lamanita" (3 Nefi 8:3). En los tiempos modernos, los profetas y apóstoles han alentado de igual manera a las personas a estudiar las señales de la venida del Salvador y a prepararse ansiosamente para Su llegada exquisita.

El élder Neil L. Andersen comentó: "El solo pensar en Su venida me llena de emoción. ¡Será algo grandioso! El alcance y la grandeza, la inmensidad y la magnificencia, superarán todo lo que los ojos humanos hayan visto o experimentado". El élder Andersen también invitó a "que nos preparemos para Su venida repasando estos acontecimientos gloriosos una y otra vez en nuestra mente".17 La visita resplandeciente de Cristo en el templo de la tierra de Abundancia puede ayudar a los lectores a entender mejor y anticipar lo que significa para Él que venga otra vez.

Cristo

Sin embargo, 3 Nefi es mucho más que una llave para discernir las señales de los tiempos. Fue escrito para ayudar a las personas, comunidades y naciones a prepararse y ser refinadas, cortadas y pulidas para entrar en la presencia del Señor. El élder Dallin H. Oaks ha declarado que "a los fieles se les enseña a estudiar las señales de la [Segunda Venida] y estar preparados para ella" (énfasis agregado).18

3 Nefi como una gema espiritual y un modelo de preparación purificador, "contiene aquellos asuntos que el mismo Salvador consideró que eran y son más importantes para el funcionamiento de Su iglesia y absolutamente esenciales para los hijos e hijas de Dios interiorizar si quieren ser exaltados".19 Welch concluyó: "El libro de 3 Nefi presenta un santo modelo de cómo uno puede morar para siempre en la casa del Señor Jesucristo, el hijo de Dios y el gran y eterno sumo sacerdote de toda la humanidad".20

Así, todos aquellos que acepten la realidad de la visita de Jesucristo en 3 Nefi y sigan Sus enseñanzas pronunciadas en el templo en la tierra de Abundancia estarán preparados para entrar en Su presencia cuando "se desplegará el velo del cielo" y la hermosa "la faz del Señor será descubierta" (DyC 88:95). Como Strathearn ha descrito: "Aunque 3 Nefi puede que no esté en el centro físico del Libro de Mormón, claramente sirve como la joya de la corona".21 De manera similar, Skinner declaró que 3 Nefi es "un ancla para nuestra fe y la joya de la corona de inestimable valor en nuestro precioso tesoro de las escrituras".22

Otras lecturas

Andrew C. Skinner, Third Nephi: The Fifth Gospel (Springville, UT: Cedar Fort, 2012).

Andrew C. Skinner and Gaye Strathearn, eds., Third Nephi: An Incomparable Scripture (Salt Lake City and Provo, UT: Deseret Book and Neal A. Maxwell Institute for Religious Scholarship, 2012).

Monte S. Nyman and Charles D. Tate, eds., The Book of Mormon: 3 Nephi 9–30, This Is My Gospel (Provo, UT: Religious Studies Center, Brigham Young University, 1993), 137–148.