¿Por qué Dios volverá el corazón de los padres a los hijos?

Octubre 4, 2017
Jesús, María y José, por Jorge Cocco
KnoWhy #219
Jesús, María y José, por Jorge Cocco
"Y él volverá el corazón de los padres a los hijos, y el corazón de los hijos a sus padres, no sea que yo venga y hiera la tierra con una maldición".
3 Nefi 25:6

El Conocimiento

Al final de la cita de Jesús en Malaquías, la gente aprendió que el Señor enviaría a Elías "antes que venga el día grande y terrible del Señor" y que Elías "volverá el corazón de los padres a los hijos, y el corazón de los hijos a sus padres" (3 Nefi 25:5-6, Malaquías 4:5-6).1 Inmediatamente después de esta cita, Jesús "les explicó todas las cosas aun desde el principio hasta la época en que él viniera en su gloria" (3 Nefi 26:3). Esto sugiere que algo acerca de la profecía de Malaquías, y especialmente el papel de Elías como mensajero preparatorio, fue de gran importancia para el Plan de Salvación.2

Aunque la versión Reina Valera dice que Elías hará volver los corazones de los padres y los hijos, eruditos han señalado que el término equivalente en la Septuaginta (la versión griega del Antiguo Testamento) se puede traducir como restaurar y que en el hebreo original se puede interpretar de forma adecuada como reconciliar.3

Curiosamente, cuando Moroni apareció varias veces a José Smith en su habitación, citó este mismo versículo, pero lo modificó ligeramente para que dijera que Elias "plantará en el corazón de los hijos las promesas hechas a los padres"4 sugiriendo que, como una semilla, la relación de convenio entre estos dos grupos podría ser nutrido y volver a crecer (JS-H 39, énfasis añadido).5

Historias del Libro de Mormón

La influencia necesaria de Elías para volver, reconciliar, restaurar e incluso plantar promesas en los corazones de padres e hijos presupone que, en algún momento u otro, la relación familiar entre generaciones se rompería, perdería o se vería comprometida. Como Jesús profetizó, "el amor de muchos se enfriará" (Mateo 24:12). Alan J. Hawkins, Clifford J. Rhoades y David C. Dollahite han argumentado que en los últimos doscientos años, la industrialización, urbanización y el énfasis en la libertad individual han llevado a un "cambio significativo de los corazones paternos alejados de sus hijos".6

Mientras que un "entorno agrícola y rural" predominante permitió que muchos padres y madres estuvieran "íntimamente involucrados en la vida cotidiana de sus hijos", el surgimiento de fábricas y profesiones industrializadas ha llevado a los padres a reducir el tiempo que pasan con niños y otros familiares.7 Además, "[c]uando los datos recientes sobre el divorcio y la maternidad fuera del matrimonio se suman a este retrato, vemos a los padres cada vez más en la periferia de la vida de los niños".8

Esta desafortunada tendencia solo ha sido impulsada por el creciente énfasis del individualismo del mundo occidental. Esta filosofía egocéntrica triunfa ante la libertad y los deseos del individuo sobre las obligaciones y deberes que acompañan las relaciones familiares. A pesar de todo, después de "haberse liberado a sí mismos de los lazos que el cuidado desinteresado de los demás necesariamente trae, la gente puede encontrarse tan desconectada de la comunidad familiar y las relaciones institucionales que su auto-realización sin límites se siente como una soledad desesperada".9

El Porqué

Visita de Elías al Templo de Kirtland en 1836

Los Santos de los Últimos Días ven la visita de Elías al templo de Kirtland en 1836 como un cumplimiento directo de la profecía de Malaquías. ¿Por qué vino Elías? Él vino a restaurar el poder sellador que une a esposos y esposas y sus hijos juntos por el tiempo y la eternidad. La investigación genealógica y el trabajo vicario del templo por los muertos ha ampliado el alcance de este trabajo intergeneracional (véase DyC 110).10

Además, hay mucha evidencia de que Elías llegó a fortalecer y enmendar las relaciones familiares aquí y ahora entre los vivos. El élder Russell M. Nelson explicó que tras el profético regreso de Elías, "el afecto natural entre las generaciones comenzó a engrandecerse". Y concluyó: "Esa restauración fue acompañada por lo que en ocasiones se llama el espíritu de Elías: una manifestación del Espíritu Santo que da testimonio de la naturaleza divina de la familia".11

El Espíritu de Elías puede ser visto como una sutil pero poderosa influencia contra las fuerzas que están amenazando las relaciones familiares.12 Investigaciones en cuanto a la familia moderna, por ejemplo, demuestran que la mayoría de los padres de hoy en día creen que cuidar las necesidades físicas y emocionales de sus hijos es tan importante como proveerles seguridad financiera.13 La presentación de un estudio reciente sobre padres explica:

Nos hemos esforzado en proyectar con precisión el deseo y compromiso de los padres de hoy por desempeñar un papel importante como padres y miembros de la familia, no simplemente como proveedores financieros. Al hablar de los cambios que observamos, a menudo se nos ha preguntado: "¿Es todo esto cosa de los Millennials?" ¿Son las actitudes cambiantes de la paternidad el resultado de un cambio generacional que se encuentra en marcha?14

Familias en la era moderna

Ciertamente no todos los cambios familiares de la era moderna son saludables, sin embargo la creciente preocupación por la interacción de los padres y la influencia entre los miembros de la familia es alentadora.15 Los corazones de los padres se están volviendo más hacia sus hijos y su posteridad. Según Hawkins, Dollahite y Rhoades, esta amplia restauración de la atención familiar es evidente en al menos tres áreas notables: "(1) un número pequeño pero cada vez mayor de padres están cada vez más involucrados en el cuidado diario y crianza de sus hijos, (2) el estatus de los niños está mejorando, y (3) la gente está mostrando una mayor preocupación por el medio ambiente que se transmitirá a las generaciones futuras".16

Estos tipos de cambios sociales positivos pueden ser vistos como complementarios y quizás incluso preparatorios para la aceptación y apreciación del poder sellador restaurado por Elías en el templo de Kirtland. Un mundo que no sabe amar, apreciar y cuidar a los miembros vivos de la familia y a las generaciones futuras tendría por consecuencia una situación muy complicada para poder cumplir la obra milenaria de redimir a sus parientes muertos y todos los hijos de Dios.17 Sin embargo, para aquellos que ya aman y aprecian las relaciones familiares actuales, el mensaje de las familias eternas, los poderes restauradores del sellamiento y las ordenanzas vicarias pueden ser fácilmente aceptados con gozo.

Templo SUD de Colorado

El poder de amar las relaciones familiares y comunes es directamente mostrado en el registro de la sociedad nefita después del ministerio de Cristo entre su pueblo. Mormón relató que "se casaban y se daban en matrimonio, y fueron bendecidos de acuerdo con la multitud de las promesas que el Señor les había hecho" (4 Nefi 1:11), y ocurrió que "no había contenciones en la tierra, a causa del amor de Dios que moraba en el corazón del pueblo" (v. 15).

Él concluyó que "ciertamente no podía haber un pueblo más dichoso entre todos los que habían sido creados por la mano de Dios" (v. 16). Este modelo social ideal—basado en las doctrinas, enseñanzas, promesas y experiencias sagradas de Cristo con padres e hijos—prefiguró lo que se hizo posible a través del Espíritu de Elías en los últimos días.18

Todos los que permiten que esta influencia divina penetre profundamente en sus corazones también pueden recibir un abundante amor familiar y felicidad que, cuando se acompaña de ordenanzas sagradas del sacerdocio, será finalmente sellada y "la acompañará una gloria eterna" (DyC 130:2) en virtud de los poderes y las llaves que Elías vino a restaurar. El élder David A. Bednar aseguró: "Las promesas que se hicieron a Abraham, Isaac y Jacob se arraigarán en su corazón. ... El amor y la gratitud que sienten hacia sus antepasados aumentará. ... Y les prometo que serán protegidos contra la creciente influencia del adversario".19

Otras Lecturas

Aaron P. Schade and David Rolph Seely, “The Writings of Malachi in 3 Nephi: A Foundation for Zion in the Past and Present,” in Third Nephi: An Incomparable Scripture, ed. Andrew C. Skinner and Gaye Strathearn (Salt Lake City and Provo, UT: Deseret Book and Neal A. Maxwell Institute for Religious Scholarship, 2012), 261–279.

Sidney B. Sperry, “Moroni Expounds Old Testament Scriptures,” Journal of Book of Mormon Studies 4, no. 1 (1995): 269–285.

Alan J. Hawkins, Clifford J. Rhoades, and David C. Dollahite, “Turning the Hearts of the Fathers to the Children: Nurturing the Next Generation,” BYU Studies 33, no. 2 (1993): 273–292.