¿Por qué habló el ángel con voz de trueno?

Mayo 10, 2017
Conversión de Alma hijo, por Gary L. Kapp
KnoWhy #105
Conversión de Alma hijo, por Gary L. Kapp
“y les habló como con voz de trueno que hizo temblar el suelo sobre el cual estaban.”
Mosíah 27:11

El conocimiento

Alma hijo y los hijos de Mosíah son introducidos como "un gran estorbo para la prosperidad de la iglesia de Dios" durante el reinado de Mosíah. Como Saúl de Tarso antes de su conversión (Hechos 9), persiguieron a miembros de la iglesia y activamente los buscaban para destruirlos. Se dice que fueron responsables por “granje[arse] el corazón del pueblo, causando mucha disensión entre la gente, dando oportunidad para que el enemigo de Dios ejerciera su poder sobre ellos”(Mosíah 27:9).

Esto cambió repentinamente cuando Alma y los hijos de Mosíah, al estar “rebelándose contra Dios,” encontraron un ángel del Señor. La escritura dice que el ángel “descendió como en una nube; y les habló como con voz de trueno que hizo temblar el suelo sobre el cual estaban” (Mosíah 27:11). Esto dio lugar a un gran “asombro” por parte de Alma y los hijos de Mosíah que “cayeron por tierra, y no comprendieron las palabras que les habló” (Mosíah 27:12). Esta dramática hierofanía (manifestación de lo divino) concluyó con Alma quedando mudo, “pues con [sus] propios ojos [ellos] habían visto a un ángel del Señor; y su voz fue como trueno, que conmovió la tierra” (Mosíah 27:18-19).

Que el ángel se manifestara a Alma "en una nube" y con "voz de trueno" que hizo temblar la tierra tiene sentido en muchos contextos, especialmente desde la perspectiva del antiguo Cercano Oriente y Mesoamérica. Como lo explica Mark Wright, las antiguas religiones del antiguo Cercano Oriente incluyen deidades de tormentas, tal como Baal y Birqu que se describen "como grandes guerreros que blandían armas en sus manos, como rayos o mazas de fuego". Como el poderoso Zeus de los griegos, estas deidades ordenaban a la lluvia, los rayos y otros fenómenos naturales en terribles demostraciones del poder divino. "Las tormentas, por lo tanto, fueron hierofanías para las culturas que adoraban a dioses de tormenta y los rayos servían como una manifestación amenazante del poder que sus dioses ejercían".1

En la Biblia hebrea el Dios de Israel, Jehová, absorbe algunos de los atributos y epítetos del dios de la tormenta Baal. Salmo 68 alaba a Jehová como el “que cabalga sobre los cielos” (Salmo 68:4), un epíteto compartido por Baal en la mitología de la antigua ciudad cananea de Ugarit. En el Salmo 65 Jehová es presentado como un dios de la fertilidad, ganado, y rejuvenecimiento, de nuevo consistente con las representaciones cananeas de Baal (Salmo 65:9-13). David G. Burke explicó que los autores de la Biblia hebrea querían representar a Yahveh, y no a Baal, como gobernante del cosmos, y como el “que cabalga las nubes, controla las tormentas, y trae lluvias frescas” a la tierra.2

Mientras viajaban por el desierto del Sinaí, Jehová se reveló a sí mismo (un concepto que los eruditos llaman una teofanía) en una nube o columna de fuego en varias ocasiones a los hijos de Israel.3 Durante una de estas teofanías en Sinaí “hubo truenos y relámpagos y una espesa nube sobre el monte, y un sonido de trompeta muy fuerte; y se estremeció todo el pueblo que estaba en el campamento” (Éxodo 19:16). Esto funcionó como una manifestación del poder de Jehová, tanto sobre los enemigos de Israel (cf. Éxodo 14:24) y las mismas fuerzas de la naturaleza. Fue con la intención de presentarlo como un guerrero divino digno de un Israel impresionado de devoción y lealtad.4

Tal como lo explica Wright, “Los rayos tienen muy diferentes connotaciones en el Nuevo Mundo, específicamente en Mesoamérica” que en el antiguo Cercano Oriente. Mientras aún se asocia con la manifestación del poder de lo divino, "en Mesoamérica los rayos eran asociados con la fertilidad y regeneración, incluso la resurrección", y no con las fuerzas violentas y destructivas en las manos de un dios guerrero. Wright continuó: “Un principio central de la antigua teología maya era que el dios del maíz murió, fue sepultado y resucitó cuando un rayo abrió la superficie de la tierra, que fue conceptualizado de diferentes formas como una montaña, una roca o incluso un gigante caparazón de tortuga".5 Esta asociación entre los rayos y la divinidad del maíz que murió y resucitó, habría sido significativo para Alma, quien más tarde explicó que mientras estaba en su estupor él encontró la salvación en la muerte y resurrección de Jesucristo (Mosíah 27:23-31; Alma 36:12-23). 

A partir de la perspectiva del antiguo Cercano Oriente o bíblica, entonces, la voz del ángel como si fuera de trueno puede ser entendida como una manifestación del poder aterrador del dios del trueno o de un guerrero divino. Desde una perspectiva mesoamericana, la voz del ángel siendo como un trueno podría entenderse como la asociación del ángel con el dios del maíz muerto y resucitado, a quien los nefitas adoraban en la forma de Jesucristo.

El porqué

Es cierto que la manifestación de las tormentas y los rayos “varía mucho entre los pueblos del Antiguo Testamento y el Libro de Mormón”. En lugar de "ver esto como una contradicción o inconsistencia en la simbología divina, es más bien una reafirmación de que  hierofanías son fenómenos incrustados culturalmente".6 Esto no debería ser una sorpresa, ya que el Señor se revela a sus hijos “según su manera de hablar, para que alcanzasen entendimiento” (DyC 01:24; cf. 2 Nefi 32:2-3). Es importante recordar que “el lenguaje no se limita a las palabras que usamos”, pero que “también implica signos, símbolos y gestos corporales que están imbuidos de significados por las culturas que los produjeron”. Además, “al igual que con el lenguaje hablado, lenguajes simbólicos y gestuales son culturalmente específicos y pueden comprenderse por completo sólo por aquellos que están arraigados dentro de esa cultura en particular".7

La comprensión de esto aclara porqué el ángel habló con una voz que sonaba como un trueno. En esencia, el ángel quería sacudir y detener a Alma en sus caminos; para mostrarle que su vida estaba en una base inestable. Habló como con voz de trueno para que Alma supiera que este mensajero celestial habló con poder y autoridad. Esta hierofanía forzó a Alma a reconocer que si continuaba en su curso él mismo sería echado fuera y destruido en el juicio divino (Mosíah 27:16; Alma 36:9, 11). 

El trueno y el rayo que lo acompañaba también simbolizan regeneración y resurrección, que habría reconocido Alma. Más tarde él habló de haber “nacido de Dios” (Alma 36:23, 24, 26) a través de esta experiencia; resucitado a una nueva vida, por así decirlo.  Por tanto, el ángel dejó una impresión indeleble en el joven. El trueno fue inolvidable, impresionó a su alma, y transformó su vida. 

Otras lecturas

Mark Alan Wright, “Nephite Daykeepers: Ritual Specialists in Mesoamerica and the Book of Mormon,” in Ancient Temple Worship: Proceedings of the Expound Symposium, 14 May 2011, Temple on Mount Zion Series 1, ed. Matthew B. Brown, Jeffrey M. Bradshaw, Stephen D. Ricks, and John S. Thompson (Salt Lake City and Orem, UT: Eborn Books and the Interpreter Foundation, 2014), 247–252.

Mark Alan Wright, “‘According to Their Language, unto Their Understanding’: The Cultural Context of Hierophanies and Theophanies in Latter-day Saint Canon,” Studies in the Bible and Antiquity 3 (2011): 51–65.