¿Por qué los profetas del Libro de Mormón desalentaron los matrimonios entre los nefitas y lamanitas?

Mayo 16, 2017
Valientes hijas nefitas. Pintura de James Fullmer
KnoWhy #110
Valientes hijas nefitas. Pintura de James Fullmer
“Y se hizo esto para distinguir a su posteridad de la posteridad de sus hermanos, para que por ese medio el Señor Dios preservara a su pueblo, a fin de que no se mezclaran ni creyeran en tradiciones incorrectas que causarían su destrucción"
Alma 3:8

El conocimiento

La apostasía y rebelión marcan la apertura del libro de Alma. En Alma 2-3 un disidente llamado Amlici “se había atraído a muchos con su astucia". En este grupo “comenzaron a esforzarse por establecer a Amlici como rey del pueblo.” (Alma 2:2). Amlici era un seguidor de las enseñanzas apóstatas de Nehor, el “hombre que asesinó a Gedeón con la espada” (v.1). 

A través de su astucia, Amlici atrajo a muchos nefitas a la apostasía y rebelión política, lo que resultó en una crisis nacional. Los nefitas, bajo las órdenes de Alma hijo, súbitamente enfrentaron una alianza sanguinaria entre los lamanitas y amlicitas en una guerra abierta (v.24). En última instancia los nefitas prevalecieron, pero solamente después de una “grande mortandad”, que incluía el fallecimiento de Amlici a manos de Alma (v.18-38). 

En este contexto, Mormón expone sobre la naturaleza de la “maldición” lamanita en Alma 3. Después de detallar las regalías de la guerra lamanita, Mormón explicó: "la piel de los lamanitas era obscura, conforme a la señal que fue puesta sobre sus padres, la cual fue una maldición sobre ellos por motivo de su transgresión y su rebelión en contra de sus hermanos Nefi, Jacob, José y Sam, que fueron hombres justos y santos” (Alma 3:5-6). 

Mormón aclaró que esta maldición fue el resultado de sus disposiciones violentas y rebeldes (v.7). Mormón especifica que esto se hizo “para distinguir a su posteridad de la posteridad de sus hermanos, para que por ese medio el Señor Dios preservara a su pueblo, a fin de que no se mezclaran ni creyeran en tradiciones incorrectas que causarían su destrucción” (v.8). 

En tiempos de guerra, especialmente, nefitas y lamanitas fueron disuadidos de matrimonios mixtos. Battle in the Sidon River (Batalla en el río Sidón) por James Fullmer.

Como tal, Mormón parecía hablar del asunto de la señal y maldición lamanita en términos de identidad religiosa y cultural, no de la pigmentación de su piel. “Por tanto, todo el que se dejaba desviar por los lamanitas recibía ese nombre, y le era puesta una señal” (v.10). Por otro lado, “quienes no creían en las tradiciones de los lamanitas... eran llamados los nefitas, o el pueblo de Nefi” (v.11). 

La maldición permanecería sobre los lamanitas “salvo que se arrepientan de su iniquidad" y se volvieran al Señor (v.14). De hecho, hay flexibilidad en la identidad religiosa y cultural nefita-lamanita y las bendiciones y maldiciones asociadas con ella. Así, el Señor prometió: "quien se separe de ti (Nefi), no se llamará más tu posteridad; y te bendeciré a ti, y al que fuere llamado tu descendencia, desde hoy en adelante y para siempre" (v.17).

Tomado en su totalidad, Alma 3 parece aclarar lo siguiente acerca de la naturaleza de la maldición lamanita. En primer lugar, la "maldición" de los lamanitas incluía no sólo la distintiva "señal" de "piel" oscura sino el resultado final de que ellos creerían "en tradiciones incorrectas que causarían su destrucción" (es decir, el juicio divino). 

En segundo lugar, la "piel" oscura en cuestión era posiblemente ropa, no su piel. Esto se ve en la descripción aparente de Mormón de las "pieles" que era ropas que usaban los lamanitas.1

Tercero, la maldición no estaba fijada indefinidamente, sino que era tan fluida como la identidad religiosa y cultural tanto del "nefita" como del "lamanita". Aquellos que se apartaban de los nefitas y llegaban a ser lamanitas, ya sea a través del matrimonio o la apostasía, heredaron la maldición, mientras que los lamanitas que se arrepintieron y se volvieron al Señor fueron salvos de la maldición.

El porqué

Una recreación artística de las islas aztecas capital de Tenochtitlan.Imagen vía nationalgeographic.com

Como se exploró en un KnoWhy anterior, la cuestión de la identidad racial y la etnicidad en el Libro de Mormón es compleja.2 Los lectores deben evitar enfoques simplistas que fallan en apreciar los matices de las antiguas sensibilidades culturales, religiosas, raciales y étnicas. Los lectores son vulnerables a malinterpretar completamente el registro nefita si asumen acríticamente actitudes modernas o las perspectivas sobre la raza y el multiculturalismo es descontrolado. Las lecturas pobres hacen un gran perjuicio a los que desean un panorama más completo y exacto de la cultura nefita y lamanita.

Por ejemplo, sería bastante fácil afirmar que el Libro de Mormón es racista, o exponer antipatía hacia una persona o un grupo basado en la pigmentación de la piel. Si se lee de manera acrítica, Alma 3 podría ser visto como dando a entender que la pigmentación de la piel oscura es una señal de castigo divino, o como una desaprobación de cualquier tipo de exogamia (matrimonio fuera de un grupo cultural o racial) o el matrimonio interracial. Sin embargo, esto no tiene en cuenta el contexto de Alma 3

En este punto de la historia nefita, los conflictos étnicos y religiosos entre los nefitas y lamanitas-amlicitas fueron tan graves que resultó en una guerra y el derramamiento de sangre. Fue un momento políticamente vulnerable para los nefitas, que estaban en transición de una monarquía a un gobierno de los jueces sin precedentes (Mosíah 29).3 El Nehor asesino y sus seguidores exacerbaron las inseguridades de un cambio de régimen, aprovechando la situación para lograr sus fines apóstatas, atormentando a los nefitas con la persecución, supercherías, y otros delitos (Alma 1). Habiendo heredado las enseñanzas de Nehor, la tendencia a la violencia y esperando derrocar a los jueces nefitas y regresar a la monarquía, Amlici y sus seguidores empujaron la tolerancia nefita a tal punto de unir fuerzas con los lamanitas.

Desde una perspectiva nefita, entonces, el casarse con los lamanitas o amlicitas en tiempos de guerra, hubiera sido impensable. Incluso pudo haberse percibido como una forma de traición o visto como una muestra de apoyo a Amlici y a su intento de golpe de estado del gobierno nefita. Con el fin de asegurar la supervivencia nacional, la exogamia estaba fuera de cuestión. Los nefitas tendrían que juntarse y unirse para derrotar esta nueva amenaza.

Representación de los asiáticos (cananeos), ya que fueron representados en el antiguo libro egipcio de Gates. Imagen vía thetorah.com

La renuencia nefita hacia la exogamia también da sentido a la luz de la antigua cultura israelita del matrimonio. En un tiempo igual de volátil en su historia, a los hijos de Israel se les prohibió casarse con los cananeos cuando fueron a reposeer la tierra prometida, para que no abandonaran sus convenios con el Señor. "y las hayas derrotado... No harás con ellos alianza ni les tendrás misericordia" les dijo:” les mando el Señor, mientras los israelitas y cananeos estaban en guerra. “Y no emparentarás con ellas; no darás tu hija a su hijo ni tomarás a su hija para tu hijo” (Deuteronomio 7:2-3). 

El sucesor de Moisés, Josué repite esta prohibición, advirtiendo que el matrimonio con cananeos u otros que no son israelitas resultaría en "lazo, y por trampa" para los israelitas (Josué 23:11-13). Esta advertencia fue dada aún mucho antes que los israelitas conquistaran Canaán, como el Señor indudablemente previó los problemas potenciales que enfrentaría la semilla de Abraham (Génesis 24:3; 26:34-35; 27:46; 28:6-9). 

Para ser claros, esto no quiere decir que el matrimonio interracial o intercultural es inherentemente pecaminoso o peligroso.4 Si esto fuera así, entonces las promesas del Señor a los lamanitas arrepentidos que se reintegraron a los nefitas serían contraproducentes. Por el contrario, los lectores deberían reconocer que el Libro de Mormón describe casos donde los matrimonios de raza mixta no eran convenientes por causa de los momentos específicos de tensión política, conflictos étnicos, contención intercultural y guerra absoluta entre los nefitas y lamanitas. 

Ahora en día la iglesia "rechaza" cualquier enseñanza de que "los matrimonios de raza mixta son un pecado". Dios se gloría en la diversidad y belleza de la familia eterna. Imagen vía lds.org

Como un erudito del Libro de Mormón dijo: "La prohibición en contra de los matrimonios mixtos" en Alma 3 era "para proteger a los nefitas de estas peligrosas falsas tradiciones". Está claro que "el peligro que los profetas del Libro de Mormón enseña[ron] en contra no [era] el problema de origen, sino lo atractivo de la cultura. Adoptando lo que ha[bía] llegado a ser el estilo de vida lamanita destruiría los ideales culturales nefitas". Esto incluyó los valores lamanitas que implican "reyes, estratificación social y ropa fina" que habría socavado el ideal "igualitario nefita".5

Mientras los principios del evangelio de Jesucristo encontrados en el Libro de Mormón son intemporales, algunas de sus otras enseñanzas son redactadas en gran medida en contextos históricos específicos. Estos contextos deberían de servir como guías interpretativas, específicamente para las enseñanzas que podrían meter en problemas a los lectores modernos. Después de todo, Mormón como encargado de los registros estaba tratando de darle sentido a la historia nefita al reaccionar a sucesos específicos e interponer razones teológicas y morales para darle sentido a esas acontecimientos. Con el fin de discernir lo que el Libro de Mormón enseña en cualquier número de temas, incluyendo la identidad racial y étnica, que es, por lo tanto, esencial para los lectores ver cuidadosamente en el contexto subyacente a la reconstrucción de la historia de su pueblo.

Otras lecturas

Book of Mormon Central en Español, “ ¿Qué significa ser un pueblo blanco y deleitable? (2 Nefi 30:6)", KnoWhy 57 (11 de marzo 2017).

Ethan Sprout, “Skins as Garments in the Book of Mormon: A Textual Exegesis”,  Journal of Book of Mormon Studies 24 (2015): 138–165.

Hugh Nibley, Since Cumorah, The Collected Works of Hugh Nibley: Volume 7 (Salt Lake City, UT and Provo, UT: Deseret Book and FARMS, 1988), 215–220.