¿Por qué Mormón terminaría 3 Nefi con una advertencia tan seria?

Octubre 11, 2017
Mormón Termina Compendio por Jorge Cocco
KnoWhy #224
Mormón Termina Compendio por Jorge Cocco
"¡Ay de aquel que desdeñe los hechos del Señor; sí, ay de aquel que niegue al Cristo y sus obras!"
3 Nefi 29:5

El Conocimiento

Al concluir el registro de la visita de Cristo a las tierras del Libro de Mormón, Mormón añadió un corto mensaje dirigido a los futuros lectores gentiles (comprende 3 Nefi 29-30). Mormón pronunció una serie de "ayes" en contra de aquellos gentiles que rechacen sus palabras y nieguen el plan y las promesas de Cristo contenidas allí.

Mormón, en 3 Nefi 29:5-7, repitió la frase "[a]y de aquel" varias veces. Él exclamó "ay de aquel que":

  • desdeñe los hechos del Señor
  • niegue al Cristo y sus obras (v. 5)
  • niegue las revelaciones del Señor
  • diga que el Señor ya no obra por revelación, ni por profecía, ni por dones, ni por lenguas, ni por sanidades, ni por el poder del Espíritu Santo (v. 6)
  • en ese día diga, para obtener lucro, que Jesucristo no puede hacer ningún milagro (v. 7)

La tentación de Jesús de Gustave Dore

Él concluyó su lista con la advertencia: "Porque el que diga esto vendrá a ser como el hijo de perdición, para quien no hubo misericordia, según la palabra de Cristo" (3 Nefi 29:7). Mormón advirtió que aquellos que actúen de esta manera llegarán a ser como Satanás, el hijo de perdición original, si ellos no cambian sus caminos. Esta forma de advertencia es conocida como "maldición símil", un tipo de maldición que utiliza la palabra "como" o "cual", la cual es bien conocida en el Antiguo Testamento y otros textos antiguos de convenios o tratados del antiguo Cercano Oriente.1

El profesor de BYU de la Biblia hebrea, Donald W. Parry, ha notado que las declaraciones de "Ay de..." en el Libro de Mormón2 también son un ejemplo de un género reconocido de pronunciamientos proféticos conocidos como los "oráculos de la aflicción", que se encuentra en muchos libros proféticos en el Antiguo Testamento,3 y también en el Nuevo Testamento.4 Hay aproximadamente cuarenta ejemplos de esta fórmula en el Libro de Mormón.5 Parry explicó que el "oráculo de la aflicción" es "a menudo parte de un discurso de juicio... usado para pronunciar angustia o sufrimiento sobre una persona o grupo de personas".6

Los ayes fueron pronunciados por los profetas y por el mismo Señor, Jesús, cuando advierten a aquellos que actúan en rebelión en contra de los planes de Dios, especialmente en contra de Sus promesas a Su pueblo del convenio. Ellos anuncian, por así decirlo, una fatalidad inminente sobre tales infractores.

Woe unto You, Scribes and Pharisees (Ay de vosotros, escribas y fariseos) por James Tissot.

Por ejemplo, en el primero de varios "ayes" en contra del líder de los judíos de Sus días, Jesús exclamó: "Pero, ¡ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas!, porque cerráis el reino de los cielos delante de los hombres; pues ni vosotros entráis ni dejáis entrar a los que están entrando" (Mateo 23:13).

El Porqué

3 Nefi 29-30 fue escrito por Mormón como una conclusión del registro de la visita de Cristo a las Américas, dirigido específicamente a los gentiles quienes recibirían estas palabras en los últimos días. El registro tiene como propósito fungir como una señal a los gentiles de que el Señor ha empezado a cumplir sus convenios con los hijos de Israel "concerniente a su restauración a las tierras de su herencia" (3 Nefi 29:1).

Mormón predijo que algunos gentiles que recibirían el Libro de Mormón dudarían que el Señor verdaderamente cumpliría su palabra. Ellos creerían que Su "venida a los hijos de Israel" sería demorada y que las palabras pronunciadas por los profetas y por el mismo Cristo serían en "vano" (3 Nefi 29:2-3).

Cristo el Consolador de Carl Bloch

El propósito de Mormón en agregar esto al registro en 3 Nefi era para declarar a tales personas que "el Señor se acordará del convenio que ha hecho con su pueblo de la casa de Israel", que lo haría por Su pueblo del convenio "según lo que ha jurado" (3 Nefi 29:8), y que el Señor ejercería "la espada de su justicia" en contra de todos aquellos que nieguen o se opongan a Sus planes.

Aunque las advertencias de Mormón son fuertes al desacreditar a aquellos que trabajan en contra del Señor y Su pueblo, Él finalmente ofrece a estos infractores la promesa de que el Señor los perdonará. Les menciona que por medio del arrepentimiento y el bautismo, pueden recibir la "remisión de [sus] pecados", la compañía del Espíritu Santo y la oportunidad de ser "contados entre los de [su] pueblo que son de la casa de Israel" (3 Nefi 30:2).

Los lectores pueden notar la sinceridad de las promesas del Señor a los lectores gentiles cuando Mormón enfatiza que fue Jesús mismo quien "mandó" a Mormón a agregar estas palabras a su conclusión. La seriedad de las ofensas mencionadas en los "ayes", argumentadas por la maldición símil que "el que diga esto vendrá a ser como el hijo de perdición" (3 Nefi 29:7), resalta la idea que cualquiera puede ser perdonado de sus pecados. El Señor extenderá Su misericordia a todos los que escuchen sus palabras y estén dispuestos a cambiar sus caminos y estén dispuestos a entrar al convenio con Él.

Otras Lecturas

John W. Welch, “Counting to Ten,” Journal of Book of Mormon Studies 12, no. 2 (2003): 42–57, 113–114.

Donald W. Parry, “Hebraisms and Other Ancient Peculiarities in the Book of Mormon,” en Echoes and Evidences of the Book of Mormon, ed. Donald W. Parry, Daniel C. Peterson, y John W. Welch (Provo, UT: FARMS, 2002), 156–189.

Mark J. Morrise, “Simile Curses in the Ancient Near East, Old Testament, and Book of Mormon,” Journal of Book of Mormon Studies 2, no. 1 (1993): 124–138.