¿Por qué se mencionan caballos en el Libro de Mormón?

Abril 5, 2017
Imagen vía Book of Mormon Central, con "Horses Running" de TNS Sofres en Flikr
KnoWhy #75
Imagen vía Book of Mormon Central, con "Horses Running" de TNS Sofres en Flikr
"Y aconteció que el pueblo de Nefi cultivó la tierra, y produjo toda clase de granos y de frutos, y crio rebaños de reses... y también muchos caballos".
Enós 1:21

El conocimiento

Mientras Enós describe la vida nefita de sus días (siglo V a.C.), él dice que criaron "muchos caballos" (Enós 1:21). La mención de caballos entre los animales domésticos mantenidos por los pueblos del Libro de Mormón ha levando preguntas en la mente de algunas personas, debido a la opinión dominante de que los caballos no se encontraban en las Américas durante la época precolombina. Los caballos son mencionados solamente en algunas ocasiones en el Libro de Mormón (la última vez que se mencionan fue alrededor de la época de Cristo):

  • Los caballos son mencionados una vez, cuando Moroni recuenta el registro de Éter, como uno de los animales que "eran útiles para el hombre" entre los jareditas durante el reinado de Emer (Éter 9:19)
  • Nefi menciona caballos salvajes entre los animales encontrados al llegar a la Tierra Prometida (1 Nefi 18:25)
  • Enós dice que en su tiempo, los nefitas criaron "muchos caballos" (Enós 1:21), pero cómo y porqué los utilizaron no es mencionado.
  • El rey Lamoni tenía caballos los cuales Ammón y otros siervos prepararon para una procesión real (Alma 18:9-10,12; 20:6)
  • Los caballos fueron incluidos entre el ganado y provisiones que los nefitas tomaron cuando ellos salieron de Zarahemla y se retiraron por siete años a un lugar más seguro como una táctica defensiva en contra de los ladrones de Gadiantón (3 Nefi 3:22; 4:4; 6:1).1

En este pequeño puñado de referencias, ningún texto dice que los caballos fueron montados o utilizados en la batalla. Algunas veces son mencionados en carrozas, pero nunca se describen que en realidad las tiraban. Es difícil determinar exactamente qué tipo de función jugaron en la vida diaria de los pueblos del Libro de Mormón excepto cuando dicen que eran "útiles". 

En 3 Nefi 4:4, los caballos son mencionados estando entre las cosas que "se habían provisto... para poder subsistir por el término de siete años". La palabra "subsistir" puede implicar que los caballos eran utilizados en esos tiempos difíciles para la alimentación. Afortunadamente, los nefitas fueron exitosos en sus estrategias defensivas y pudieron después regresar a sus propias tierras, "todo hombre con su familia, sus rebaños y hatos, sus caballos y su ganado, y cuantas cosas le pertenecían" (3 Nefi 6:1). Estos detalles limitados parecen ayudar la observación de Brant A. Gardner: "El 'caballo' del Libro de Mormón no cumple con las funciones que esperamos de un caballo".2

Los lectores pueden interpretar la presencia de caballos en el Libro de Mormón de diferentes maneras.

1. Los caballos en el registro arqueológico

Huesos y fragmentos de dientes de caballos de Mayapán.El Museo Agassiz, Universidad de Harvard, MCZ 3937.Imagen tomada del artículo de Daniel Johnson en BYU Studies.

Quizás el enfoque más sencillo es asumir que los caballos, los cuales subsecuentemente llegaron a extinguirse, estaban disponibles en el área en el cual los nefitas y lamanitas vivieron. No es inusual para los documentos de fuentes principales mencionar cosas que los arqueólogos no pueden probar. De hecho, se espera que los documentos auténticos nos puedan dar nueva información acerca del pasado.3

Alguna evidencia puede indicar la presencia de caballos en la época de la América precolombina. El Dr. Wade Miller, un geólogo y paleontólogo internacionalmente respetado, aplicó pruebas de carbono 14 en varios especímenes de caballos encontrados en sitios arqueológicos a lo largo de las Américas. Los resultados preliminares han registrado varias fechas desde aproximadamente de 6.000 a.C. a 1.400 d.C.4 Daniel Johnson ha colectado y resumido la evidencia de caballos en la antigua América. Sus datos analizan la anomalía de las fechas de los huesos de caballos, obras de arte y una variedad y distribución de caballos en los primeros tiempos postcolombinos.5

2. Nefi pudo haber tomado prestada la palabra "caballo"

Huesos y fragmentos de dientes de caballos de Mayapán.El Museo Agassiz, Universidad de Harvard, MCZ 3937.Imagen tomada del artículo de Daniel Johnson en BYU Studies.

Otra manera de analizar esta pregunta sugiere que la palabra "caballo" en el Libro de Mormón fue utilizada para referirse a un animal diferente. A través de la historia, cuando los inmigrantes y viajeros encontraban nuevas especies no familiares, ellos a menudo aplicaban nombres de su propio lenguaje que originalmente se referían a un animal diferente.6 En muchos casos, el término prestado se ha convertido en el nombre común.

Por ejemplo, los griegos acuñaron el nombre hipopótamo que literalmente significa "caballo de río".7 El bisonte americano aún es coloquialmente llamado búfalo —que técnicamente se refiere a una diferente especie—una práctica que comenzó con los tramperos franceses que exploraron primero el oeste norteamericano. El término elk y robin, en inglés, fueron aplicados también a los animales norteamericanos por los europeos, a pesar de que se utilizaban como referencia a especies totalmente diferentes en el viejo mundo. 

Relevante para el asunto de los caballos en el Libro de Mormón es la confusión lingüística que el caballo causó cuando los primeros españoles llegaron. Diferentes grupos mayas y aztecas aplicaron sus nombres para el venado o el tapir a los caballos españoles, a falta de una palabra mejor.8 Quizás los pueblos del Libro de Mormón hicieron la misma conexión a la inversa, aplicando el término del viejo mundo de "caballo" a alguna otra especie. 

3. "Caballo" podría ser un resultado de la traducción

"Translating with Oliver" (Traduciendo con Oliver)Acuarela por Anthony sudor.

También es posible que la palabra "caballo" sea un "anacronismo de la traducción". Gardner explica: "No necesitamos mirar más allá de la traducción King James de la Biblia para ver los ejemplos de anacronismos que ocurrieron solamente en la traducción y no en el texto siendo traducido". Un ejemplo destacado es la mención de candles (velas), las cuales no fueron inventadas en los tiempos bíblicos, aunque el término se utiliza haciendo referencia a lámparas de aceite. "Por lo tanto, la palabra candle es un anacronismo, pero solo en la traducción".9

Sin el texto original, es imposible estar seguros si "caballo" es un cambio de nombre que los nefitas hicieron o un anacronismo causado por la traducción, pero en todo caso la palabra "caballo" no se referiría a lo que los lectores de hoy pueden creer o esperar. Uno debe estar consciente de estas posibilidades al leer las referencias de caballos y otras plantas y animales que no se creen comúnmente haber estado en las Américas durante los tiempos del Libro de Mormón.

El porqué

La razón por la que se mencionan los caballos no se dice. Tampoco dice cómo, cuándo, ni quién los usaba. De hecho, la necesidad de decir que fueron útiles en algunas ocasiones parece que implica algo extraordinario o inusual, de otra manera el asunto no tendría que ser mencionado. De hecho, en muchas culturas y en varias topografías, los caballos no son útiles, por ser difíciles de domar y costosos de mantener. 

Mientras que no hay una respuesta definitiva de por qué los caballos son mencionados en el Libro de Mormón, cada uno de estos prospectos crea un espacio para futuras exploraciones, preguntas, entendimiento y especialmente para la fe. Cada posible explicación también enseña importantes lecciones acerca de la arqueología, escritos antiguos y la traducción, que necesitan ser tomadas en cuenta cuando consideramos información, ideas, preguntas y curiosidades acerca del Libro de Mormón.

1. Sea paciente con el registro arqueológico

Efigie de ruedas de Oaxaca, México.American Museum of Natural History 30.0-3274. Imagen tomada del artículo de Daniel Johnson en BYU Studies.

En primer lugar, es mejor ser paciente con los registros arqueológicos. Todavía hay mucho trabajo que hacer, y mucho que se debe aprender acerca de la vida en la América precolombina. La gran mayoría de las ruinas mesoamericanas permanecen sin descubrirse por debajo de espesor de la vegetación de la selva,10 y otras zonas en las Américas han recibido mucho menos atención. Además, la preservación de los huesos de animales es muy pobre en las selvas húmedas de Mesoamérica.11 Dado que el texto del Libro de Mormón menciona caballos escasamente, la probabilidad de encontrar los huesos u otros restos de sus caballos se hace aún más remota. 

Aún así, varios conceptos mencionados en el Libro de Mormón, una vez considerados anacrónicos ya han sido verificados.12 Esta es la razón por la que John E. Clark, un Santo de los Últimos Días y prominente arqueólogo mesoamericano, declaró: "[E]l Libro de Mormón se ve mejor al pasar los años".13 Tales hallazgos deberían instarnos a ser prudentes de hacer conclusiones determinados basándose en la ausencia de evidencia. 

"Lib" por James Fullmer.

2. Los pueblos del Libro de Mormón, sorprendentemente, actuaron como personas que en verdad existieron

En segundo lugar, se debe esperar que los pueblos del Libro de Mormón actúen y se comporten igual que otros pueblos que existieron a través de la historia. Es muy probable que, al llegar, Nefi tuvo el mismo problema que muchos otros han tenido históricamente cuando encontraron nuevas especies en la Tierra Prometida. Por lo tanto, el antropólogo y erudito del Libro de Mormón John L. Sorenson explicó: "[L]os lehítas habrían seguido [prácticas comunes de escoger nombres]... en la adaptación de su nomenclatura hebrea aplicándola a la nueva fauna que encontraron".14

3. Una traducción divina debe ser una traducción verdadera

Por último, aún una traducción divina debe ser tratada como una traducción real, con todas las complicaciones que se atienden al traducir un texto a un nuevo idioma. Habiendo estudiado cuidadosamente la traducción del Libro de Mormón, Gardner ofrece una importante advertencia: "[E]l simple hecho de que tenemos en Libro de Mormón traducido requiere que miremos el anacronismo en el texto cuidadosamente. ... En la gran mayoría de los casos, es razonable que estemos viendo un anacronismo en la traducción en lugar de un anacronismo histórico".15 En última instancia, cualquier traducción, pero especialmente una traducción divina, puede deliberada y benéficamente invitar a los lectores a preguntarse acerca de muchas cosas, así animándolos a estudiar más, permitiéndoles ejercitar la fe cuando surgen las preguntas.

Otras lecturas

Brant A. Gardner, “Anachronisms in the Book of Mormon,” in A Reason for Faith: Navigating LDS Doctrine and Church History, ed. Laura Harris Hales (Salt Lake City and Provo, UT: Deseret Book and Religious Studies Center, Brigham Young University, 2016), 33–43.

Daniel Johnson, “‘Hard’ Evidence of Ancient American Horses,” BYU Studies Quarterly 54, no. 3 (2015): 149–179.

John L. Sorenson, Mormon’s Codex: An Ancient American Book (Salt Lake City and Provo, UT: Deseret Book and Neal A. Maxwell Institute for Religious Scholarship, 2013), 309–321.

Wade E. Miller, Science and the Book of Mormon: Cureloms, Cumoms, Horses & More (Laguna Niguel, CA: KCT & Associates, 2010).

  • 1. Los caballos también son mencionados en 2 Nefi 12:7; 15:28; 3 Nefi 21:14, pero tres de estas citas son de las escrituras bíblicas (Isaías 2:7; 5:28; Miqueas 5:10).
  • 2. Brant A. Gardner, The Traditions of the Father: The Book of Mormon as History (Salt Lake City, UT: Greg Kofford Books, 2015), 291. Véase las observaciones similares hechas por John L. Sorenson, Mormon’s Codex: An Ancient American Book (Salt Lake City and Provo, UT: Deseret Book and Neal A. Maxwell Institute for Religious Scholarship, 2013), 315.
  • 3. Stephen D. Ricks, review of Lehi in the Deseret, The Collected Works of Hugh Nibley: Volume 5, by Hugh Nibley, Review of Books on the Book of Mormon, 2 (1990): 139–140, explicó: "El aceptar solamente esos elementos del Libro de Mormón—o cualquier otro documento que sea—que concuerdan con lo que ya se conoce es refutar cualquier valor probatorio primario y de nombrar al Libro de Mormón—o cualquier otro documento—superfluo". Ricks también añade: "Sin embargo, cada nuevo documento de contenido religioso ha cambiado nuestra percepción del antiguo mundo religioso, a menudo radicalmente: las tablas de Ugarit nos han dado nuestro primer vistazo detallado del panteón cananeo por 'verdaderos creyentes', los rollos del mar Muerto son los primeros documentos escritos por verdaderos esenios, los códices de Nag Hammadi proporcionaron una visión, entre otras cosas, del llamado gnosticismo, por los adherentes en lugar de los adversarios" (p. 140). Dana M. Pike, “Israelite Inscriptions from the Time of Jeremiah and Lehi,” in Glimpses of Lehi’s Jerusalem, ed. John W. Welch, David Rolph Seely, and Jo Ann H. Seely (Provo, UT: FARMS, 2004), 195, explicó: "[P]or causa del gran tamaño y el gran lapso de tiempo que cubre, la Biblia preserva información histórica, cultural y religiosa que de otra manera sería desconocida si solamente tuviéramos el relativamente pequeño conjunto de inscripciones del antiguo Israel". El Libro de Mormón también cubre un gran lapso de tiempo, y por lo tanto también se esperaría tener información histórica desconocida a través de otras formas de evidencia. J. Maxwell Miller and John H. Hayes, A History of Ancient Israel and Judah, 2nd ed. (Louisville, KY: Westminster/John Knox Press, 2006), 45: “La arqueología es más útil para comprender el entorno físico de una región y para reconocer las tendencias generales en su cultura material. La arqueología es menos útil, a menos que se colabore con registros escritos, para determinar la identidad étnica de los pueblos que vivieron en la región o que se ocuparon de los detalles de su historia".
  • 4. Wade E. Miller, Science and the Book of Mormon: Cureloms, Cumoms, Horses & More (Laguna Niguel, CA: KCT & Associates, 2010), 82.
  • 5. Daniel Johnson, “‘Hard’ Evidence of Ancient American Horses,” BYU Studies Quarterly 54, no. 3 (2015): 149–179. Véase tambien la nota corta, “Once More: The Horse,” in Reexploring the Book of Mormon: A Decade of New Research, ed. John W. Welch (Salt Lake City and Provo, UT: Deseret Book and FARMS, 1992), 98–100.
  • 6. Brant A. Gardner, Second Witness: An Analytical and Contextual Commentary on the Book of Mormon, 6 vols. (Salt Lake City, Utah: Greg Kofford Books, 2007–2008), 1:324–326 ofrece una buena discusión sobre este detalle. Gardner brevemente explica: "En cualquier caso, el encuentro con animales completamente nuevos (y plantas) crea una crisis lingüística. Una solución había sido típicamente de adaptar un viejo nombre al nuevo animal, aún cuando no hay conexión biológica. La conexión se basaba en alguna similitud percibida a pesar de que aquellos que conocían a ambos animales no pudieran verlo" (p. 325).
  • 7. El historiador griego Heródoto (Historias 2.71.1), por ejemplo, habló de "caballos de río" (hippopotami) que él vio nadando en el Nilo mientras viajaba a través de Egipto. Así que lo que sorprende a Herótodo fue el parecido de estas criaturas hasta entonces desconocidas que inclusive comentó sobre sus nombres, colas y voces siendo como las de un caballo. Véase Stephen Smoot, “A Recent Experience with a Greek Manuscript,” at Ploni Almoni, January 9, 2015 (buscado marzo 7, 2016).
  • 8. Véase John L. Sorenson, An Ancient American Setting for the Book of Mormon (Salt Lake City and Provo, UT: Deseret Book and FARMS, 1985), 296; Sorenson, Mormon’s Codex, 313, 318–319; Neal Rappleye, “Tzimins are not Really Tzimins (They’re Horses),” at Studio et Quoque Fide, June 23, 2015 (buscado marzo 5, 2016).
  • 9. Gardner, The Traditions of the Father, 292.
  • 10. Mark Alan Wright, “The Cultural Tapestry of Mesoamerica,” Journal of the Book of Mormon and Other Restoration Scripture 22, no. 2 (2013): 6: “Literalmente miles de sitios arqueológicos cubren el paisaje Mesoamericano, la vasta mayoría de la que conocemos virtualmente nada, aparte de sus ubicaciones. Solo en el área Maya hay aproximadamente seis mil sitios conocidos, de los cuales poco más de cincuenta han sido objeto de sistemáticas excavaciones arqueológicas... Los arqueólogos estiman que menos del 1 por ciento de las antiguas ruinas Mesoamericanas han sido descubiertas y estudiadas, dejando mucho por aprender."
  • 11. Amber M. VanDerwarker, Farming, Hunting, and Fishing in the Olmec World (Austin, TX: University of Texas Press, 2006), 117; Miller, Science and the Book of Mormon, 28–29.
  • 12. Para varios ejemplos, véase “Howlers Index,” at Ether’s Cave, (buscado el 7 de marzo de 2016). También véase Kevin Christensen, “Hindsight on a Book of Mormon Historicity Critique,” FARMS Review 22, no. 2 (2010): 155–194; John E. Clark, “Archaeological Trends and the Book of Mormon Origins,” in The Worlds of Joseph Smith: A Bicentennial Conference at the Library of Congress, ed. John W. Welch (Provo, UT: BYU Press, 2006), 93–95.
  • 13. Clark, “Archaeological Trends,” 94. Clark también explicó: "Estas deficiencias de evidencia negativa persisten, en su mayor parte, pero eso no debería distraernos de la gran cantidad de otros artículos inusuales mencionados en el libro los cuales han sido confirmados a través de la arqueología—ni de la posibilidad de que la evidencia que falta pueda algún día ser encontrada" (p. 95).
  • 14. Sorenson, Mormon’s Codex, 319. Además, "después de su llegada ellos reportaron la presencia de fauna nativa a la que se aplican los nombres de los animales del Cercano Oriente que parecían similares" (p. 35).
  • 15. Brant A. Gardner, “Anachronisms in the Book of Mormon,” in A Reason for Faith: Navigating LDS Doctrine and Church History, ed. Laura Harris Hales (Salt Lake City and Provo, UT: Deseret Book and Religious Studies Center, Brigham Young University, 2016), 41. Para el análisis completo de la traducción, véase Brant A. Gardner, The Gift and Power: Translating the Book of Mormon (Salt Lake City, UT: Greg Kofford Books, 2011).