¿Profetizó Abinadí durante la fiesta de Pentecostés?

Abril 22, 2017
Abinadí testificando ante el Rey Noé, por Jeremy Winborg
KnoWhy #90
Abinadí testificando ante el Rey Noé, por Jeremy Winborg
“[S]u rostro resplandecía con un brillo extraordinario, aun como el de Moisés en el monte de Sinaí, mientras hablaba con el Señor”
Mosíah 13:5

El conocimiento

En Mosíah 12, leemos que Abinadí regresó al pueblo del rey Noé después de que había rechazado su mensaje dos años antes. En esa ocasión anterior, había profetizado del juicio que vendría del Señor contra el rey Noé y su pueblo. La respuesta del rey Noé había sido: “¿Quién es Abinadí, para que yo y mi pueblo seamos juzgados por él? O, ¿quién es el Señor para que traiga sobre mi pueblo tan grande aflicción?” (Mosíah 11:27). Noé emitió una orden de arresto contra Abinadí, acusándolo de incitar el descontento y de provocar contenciones (Mosíah 11:28). Sabiendo que él probablemente sería aprehendido a la vista, Abinadí vino a predicar de nuevo, pero en esta ocasión disfrazado (Mosíah 12:1), con la esperanza de encontrar de nuevo una gran audiencia para su profecía renovada de aflicción y destrucción. En esta segunda ocasión, Abinadí bien pudo haber asumido que sería detenido, incluso con la esperanza de obtener una audiencia con el mismo rey Noé.

Abinadí no pudo haber escogido un mejor momento para estos dos momentos proféticos que el festival israelita de Pentecostés (en griego, pentekoste, “quincuagésimo”; hebreo, Shavuot, “Semanas”), que parece encajar perfectamente con el mensaje y la situación de Abinadí.  Pentecostés fue un festival de peregrinación que tuvo lugar en la primavera, el quincuagésimo día después de la Pascua, que celebraba la entrega de la Ley a Moisés en el Monte Sinaí (véase Éxodo 34:22; Deuteronomio 16:10). Pentecostés fue un momento en que todas las personas se reunían en el templo para celebrar la primera cosecha de granos y también para conmemorar la liberación de la esclavitud en Egipto. 

Según los eruditos SUD John W. Welch, Gordon C. Thomasson, y Robert F. Smith:

Ambos discursos de Abinadí  tratan los temas de Pentecostés. Se invierten las bendiciones y alegrías del festival, y los convierten en maldiciones y predicciones de penumbra. Durante el tiempo en que la estación abundante de granos habría estado próxima, Abinadí maldijo los cultivos... (Mosíah 12:6). Mientras que la liberación de Israel de la esclavitud se celebraba tradicionalmente, Abinadí tomó la terminología del éxodo para proclamar que la esclavitud y las cargas regresarían al pueblo inicuo en la ciudad de Nefi... (Mosíah 11:21, 23).1

Ellos luego señalan algunas interesantes similitudes entre la misión profética de Abinadí y el festival de Pentecostés, incluyendo los siguientes puntos:

  • La entrega de los Diez Mandamientos: En un momento en que los sacerdotes del rey Noé habrían estado celebrando y prometiendo lealtad a los diez mandamientos dados a Moisés, Abinadí repasa esos mandamientos y los acusa de no enseñarlos, vivirlos, o incluso entenderlos de manera adecuada (Mosíah 12:27-37).
  • Rostro resplandeciente: El “rostro [de Abinadí] resplandecía con un brillo extraordinario, aun como el de Moisés en el monte de Sinaí” (Mosíah 13:5, compare Éxodo 34:29-30).
  • Tres días: La fiesta de Pentecostés, aparentemente duró tres días (véase Éxodo 19:11), que podría ser la razón por la que el juicio de Abinadí fue pospuesto por tres días (Mosíah 17:6).
  • Salmos 50 y 81: El profesor de Hebrew University Moshe Weinfeld argumentó que los Salmos 50 y 81 probablemente fueron cantados en Pentecostés.2 Existen varias similitudes entre el texto de las palabras de Abinadí y estos salmos.3

    • “Vendrá nuestro Dios” (Salmo 50:3);  “al tercer día Jehová descenderá” (Éxodo 19:11); "Dios mismo descenderá” (Mosíah 15:1).
    • Salmo 50:4-7 ha sido descrito como el juicio de Dios contra su pueblo; Las palabras de Abinadí han sido llamadas un “juicio profético". 4
    • Con el fin de enseñar la ley, uno debe guardarla o ser maldecido (Salmo 50:16, 22); esta es la esencia de la acusación de Abinadí: “Si enseñáis la ley de Moisés, ¿cómo es que no la cumplís?” (Mosíah 12:29).
    • Salmo 50:15 promete que "en el día de la angustia", si los justos invocan a Dios, Él los "liberar[á]". Abinadí declara que si el pueblo inicuo del rey Noé invoca a Dios, Él "no oir[á] sus ruegos ni los librar[á]" (Mosíah 11:25).5
    • El uso de Salmo 50:6-21 en Pentecostés podría indicar que el día llegó a ser conocido como uno de amonestación severa. Las personas que rechazaron la instrucción y colaboraron con los trangresores de la ley fueron castigados. Los transgresores fueron amonestados públicamente. Estas tradiciones se alínean con la manera en la que Abinadí entrega el mensaje del Señor al rey Noé.6
    • "Yo soy Jehová tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de la casa de servidumbre” (Éxodo 20:2). Estas palabras del Señor a Moisés en el Sinaí se repiten en el Salmo 81:10 y Mosíah 12:34.

El porqué

Comprender el contexto de las palabras de Abinadí al profetizar en contra del rey Noé y su pueblo ayuda a los lectores a apreciar el impacto de su mensaje. Sus palabras y acciones se basan en las palabras del Señor, la herencia de los profetas y el entendimiento cultural de su pueblo.

Abinadí hubiera querido llegar a la ciudad de Nefi para predicar en un momento en que hubiera un grupo grande de personas reunidas para escuchar su mensaje.  Un día de fiesta habría sido el tiempo ideal para que Abinadí regresara y compartiera el mensaje de juicio que el Señor quería que el pueblo escuchara, y en particular para el rey Noé.

El festival más apropiado para compartir este mensaje sobre el juicio habría sido la semana de la fiesta de Pentecostés/Semanas, el día en que la ley se celebraba. Un estudio detallado de las palabras atribuidas a Abinadí revelan muchas similitudes con los temas y simbolismos de Pentecostés.

En esa ocasión, cuando Abinadí advertía al pueblo que ellos tendrían "cargas sobre sus espaldas" (Mosíah 12:5), su audiencia rápidamente habría recordado las cargas que sus ancestros israelitas habían llevado en Egipto. Mientras él repasaba los diez mandamientos, en ese mismo momento del año, los miembros desobedientes de su audiencia se habrían sentido particularmente compungidos de corazón. Cuando la cara de Abinadí resplandecía, en ese mismo contexto, aún Noé y sus sacerdotes habían visto la conexión, al momento en que no atrevieron echarle mano (Mosíah 13:5), permitiendo a Abinadí hablar "con poder y autoridad de Dios" para el resto de los capítulos 13, 14, 15, y 16. En ese día, era para ellos como si Moisés mismo estuviera frente a ellos dando las palabras que Dios había enviado a su profeta a decir.

En última instancia, Abinadí fue injustamente condenado a muerte aun por fuego, habiendo emitido al principio una maldición similar en contra de Noé y que su vida "se estimará igual que un vestido en un horno ardiente" (Mosíah 12:3). En Pentecostés, no podría haber pasado desapercibido a nadie que esta referencia de un "horno" se refería al monte Sinaí. Fue cubierto por rayos, fuego y humo "como el humo de un horno" (Éxodo 19:18), mientras Moisés subía al monte para hablar con Dios, el pueblo indigno permaneció abajo "para que Jehová no haga entre ellos estrago" (Exodo 19:22) para consumirlos con fuego.

Tal como el Profesor de Derecho en BYU John W. Welch concluyó:

Tomados en conjunto, todos estos detalles señalan a una conclusión: ningún otro día en el calendario de los antiguos israelitas se ajusta al mensaje, las palabras y experiencias del profeta Abinadí con mayor precisión o más apropiadamente que el del antiguo festival israelita de Pentecostés. Por lo que es irónico que, al mismo tiempo cuando Noé y su pueblo habrían estado celebrando la ley, el resultado judicial más desafortunado en la historia nefita haya tomado lugar.7

Otras lecturas

John W. Welch and J. Gregory Welch, Charting the Book of Mormon (Provo, UT: FARMS, 1999), chart 124.

John W. Welch, Gordon C. Thomasson, and Robert F. Smith, “Abinadi and Pentecost,” in Reexploring the Book of Mormon, ed. John W. Welch (Salt Lake City: Deseret Book and FARMS, 1992), 135–138.

John W. Welch, The Legal Cases in the Book of Mormon (Provo, UT: BYU Press and the Neal A. Maxwell Institute for Religious Scholarship, 2008), 188–193.