¿Quién es el siervo del que habló Cristo?

Septiembre 28, 2017
Mi siervo, imagen vía Book of Mormon Central
KnoWhy #215
Mi siervo, imagen vía Book of Mormon Central
"Mas he aquí, la vida de mi siervo estará en mi mano; por tanto, no lo dañarán, aunque sea herido por causa de ellos"
3 Nefi 21:10

El conocimiento

En su segundo día de visita al pueblo de la tierra de Abundancia, Jesucristo profetizó: "Mas he aquí, la vida de mi siervo estará en mi mano; por tanto, no lo dañarán, aunque sea herido por causa de ellos" (3 Nefi 21:10). El siervo del que se habla en este pasaje se relaciona a cuatro poemas—conocidos por los eruditos como los "Cantos del Siervo"—los cuales se encuentran en el libro de Isaías.1 Similar a 3 Nefi 21:10, la introducción a la cuarta Canción del Siervo de Isaías habla del siervo cuya apariencia estaba "más desfigurada que la de los hijos de los hombres" (Isaías 52:14).

El siervo de estos poemas "ha sido interpretado de diferentes maneras para referirse a la sociedad de Israel, una figura histórica como el profeta Isaías, un siervo real, un siervo sacerdotal o a un segundo Moisés".2 Los Santos de los Últimos Días normalmente entienden al siervo como una referencia a Jesucristo o José Smith.3 Algunos eruditos han propuesto que "se puede referir tanto al siervo de Israel como a un número de personas que han sufrido y fueron perseguidos mientras participaban en la obra de Dios".4

El profeta José Smith

Además de estas interpretaciones, Gaye Strathearn y Jacob Moody han sugerido que el siervo mencionado en 3 Nefi 21:10 puede interpretarse de manera significativa como el mismo Libro de Mormón. Ellos argumentan que la referencia de Cristo al siervo debería de verse como parte de una "simple unidad temática, estructurada en un patrón quiasmático y enfocada en los escritos de Isaías".5 Esta unidad literaria se enfoca en el recogimiento de Israel y en el "mismo centro de [su] estructura quiasmática" Jesucristo describe la salida a luz del Libro de Mormón como una señal del recogimiento.6

Strathearn y Moody propusieron que en ese contexto Jesús hizo "tres declaraciones deliberadas que muestran sus discusiones que el Libro de Mormón está de hecho vinculado a la profecía del siervo en los capítulos previos".7

El siervo causará asombro

En la primera, Jesús citó Isaías 52:15 la cual describe a los gobernantes asombrados por el mensaje del siervo, "porque verán lo que nunca les fue contado y entenderán lo que jamás habían oído" (Isaías 52:15). Cristo entonces inmediatamente añadió una profecía de los últimos días sobre el Libro de Mormón, en donde el Padre proveería una "obra grande y maravillosa" entre el pueblo que algunos no creerán, "aun cuando un hombre se lo declare" (3 Nefi 21:9).8

El siervo estará en mi mano

El siervo estará en mi mano

En su segunda declaración que se encuentra en 3 Nefi 21:10, Jesús explícitamente menciona que "la vida de mi siervo estará en mi mano". Esto no solamente tiene una similitud con la palabra "mi siervo" que se encuentra en Isaías 52:13, sino también temáticamente corresponde a Isaías 53, que demuestra que el Señor estaba consciente de y tal vez disponible para quitar el sufrimiento del siervo, si Él así lo deseara (véase Isaías 53:10-11).9 De manera similar, el Libro de Mormón "de la tierra [ha] de salir... por mano del Señor, y nadie puede impedirlo" (Mormón 8:26).

El siervo será dañado

La tercera declaración de Cristo dice que al siervo "no lo dañarán, aunque sea herido por causa de ellos" (3 Nefi 21:10), tal como Isaías profetizó: "[S]u aspecto fue más desfigurado que el de cualquier otro hombre" (Isaías 52:14). Aunque el Libro de Mormón ha sido difamado constantemente por los críticos—metafóricamente desfigurar su apariencia—la influencia del texto, de acuerdo con Strathearn y Moody, "continúa incrementándose en todo el mundo".10

Libros de Mormón

Inmediatamente después de esta declaración de 3 Nefi, el Señor declaró: "[L]es mostraré que mi sabiduría es mayor que la astucia del diablo" (3 Nefi 21:10). De manera interesante, en un contexto que trata directamente con el Libro de Mormón, esta frase es citada literalmente en Doctrina y Convenios 10, añadiendo así más pruebas para esta correlación.11

Strathearn y Moody sugirieron que al identificar al siervo en Isaías con el Libro de Mormón, Jesús estaba "usando un recurso literario llamado personificación, que aplica a los atributos humanos en objetos inanimados".12 Esta interpretación no carece de méritos, ya que de muchas maneras el Libro de Mormón se puede ver como una forma o símbolo de Jesucristo.

Richard Rust, por ejemplo, concluye: "Como el fruto del árbol de la vida, el mismo Libro de Mormón es considerado una gran obra. De hecho, como la palabra de Dios, Cristo es la Palabra. Es también un tesoro, tipificando a Cristo 'en quien están escondidos todos los tesoros de sabiduría y conocimiento'".13 Todd Parker de manera similar describió la salida del Libro de Mormón como "una tipificación o una sombra o un símbolo de la venida de Cristo".14

Siguiendo la tabla desarrollada por Robert Norman, Parker notó una serie de similitudes entre Cristo y el Libro de Mormón. Por ejemplo, la venida tanto de Cristo y el Libro de Mormón fue anunciada por un ángel. Ambos "vinieron en tiempos de apostasía para restaurar la verdad". Ambos fueron enterrados "en un receptáculo de piedra". Ambos salieron después de que "la piedra fuera removida". Un ángel fue enviado a los dos para supervisar su "salida de la tumba". La primera persona en ver a ambos fueron "prohibidos a tocarlos". Y la veracidad de ambos fue proclamada por "doce testigos especiales".15

El porqué

Jesús y el Libro de Mormón

Mientras que este no es el único entendimiento de este texto, la interpretación de Strathearn y Moody de 3 Nefi 21:10 seguramente provee una contribución rica y significativa.16 Reconocer que el Libro de Mormón actúa como un siervo del Señor aumenta la verdad que literalmente personifica las palabras de Cristo (véase 2 Nefi 33:10-11). Con respecto a la salida del Libro de Mormón, el Señor declaró: "Y el que no cree mis palabras no cree a mis discípulos" (Éter 4:10) y de manera similar "el que no crea mis palabras, tampoco me creerá a mí: que yo soy" (v. 12, cf. 3 Nefi 28:34).

Al igual que Jesucristo y José Smith y muchos otros siervos del Señor, el Libro de Mormón ha sido rechazado, perseguido y en cierto sentido, dañado por el mundo. Y aun, como todos los siervos que han sido perseguidos por su causa, la mano del Señor sostiene y apoya al Libro de Mormón para que en última instancia resista a sus enemigos (véase 3 Nefi 12:11, cf. Mateo 5:11). El élder Jeffrey R. Holland, ha declarado:

Libros

Durante 179 años este libro ha sido examinado y atacado, negado y fragmentado, estado bajo el escrutinio y la crítica, quizá como ningún otro libro de la historia religiosa moderna, o quizá como ningún otro libro en la historia de la religión; pero todavía permanece firme. Testifico que nadie puede llegar a la fe cabal en esta obra de los últimos días, y por lo tanto hallar la medida plena de paz y consuelo en nuestros días, hasta que acepte la divinidad del Libro de Mormón y del Señor Jesucristo de quien éste testifica.17

Habiendo sido escrito por mandamiento de Jesucristo y por siervos de Jesucristo, el Libro de Mormón apropiadamente funciona como un "siervo" compuesto para transmitir las palabras de Cristo. Concerniente a la autoridad de Sus siervos para proclamar Sus palabras, el Señor ha declarado: "[S]ea por mi propia voz o por la voz de mis siervos, es lo mismo" (DyC 1:38).

Otras lecturas

Gaye Strathearn and Jacob Moody, “Christ’s Interpretation of Isaiah 52’s ‘My Servant’ in 3 Nephi,” Journal of the Book of Mormon and Other Restoration Scripture 18, no. 1 (2009): 4–15.

Terry B. Ball, “Isaiah’s ‘Other’ Servant Songs,” in The Gospel of Jesus Christ in the Old Testament, ed. D Kelly Ogden et al. (Provo, UT: Religious Studies Center, Brigham Young University, 2009), 207–218.

Richard Dilworth Rust, “‘All Things Which Have Been Given of God . . . Are the Typifying of Him’: Typology in the Book of Mormon,” in Literature of Belief: Sacred Scripture and Religious Experience, ed. Neal E. Lambert (Provo, UT: Religious Studies Center, Brigham Young University, 1981), 233–244.